Seguramente que al hacerte esta pregunta, la respuesta será inmediata y tal vez hasta instintiva, seguro que dirás que serás tú, o alguien de tu plena confianza, y que después de haber confirmado que todo está en perfecto estado, enviarás vía correo electrónico, todos los archivos al departamento creativo de tu imprenta, donde procederán a utilizarlos y acto seguido pasarán a la impresión de los artículos que que les has solicitado.

La intención es muy buena; esto prueba lo proactivo, diligente e interesado que estas en tu negocio y en tu trabajo en general, que estés atento a todos lo que sale de tu oficina, será siempre un punto a tu favor, pero aunque no queremos llevarte la contraria, debemos si aclararte que si una imprenta en la que confías pone sobre tus hombros la responsabilidad de confirmar la calidad de los archivos que les haces llegar, entonces creemos fielmente que no son los adecuados y a continuación te explicaremos porque:

Existen parámetros de imagen y de medidas cuyos entresijos sólo pueden ser interpretados por profesionales. Únicamente los diseñadores gráficos y rotulistas pueden asegurarse que las medidas resolución tamaño, así como el color de las imágenes y textos que les haces llegar son plenamente compatibles con el sistema y que pueden llevarse al tamaño que has solicitado, sin que en el proceso estas pierdan resolución, se deteriore la tonalidad original y se desdibuje el concepto comercial en el que tanto esfuerzo has puesto.

El control de calidad previo a la impresión es un asunto que no puede ser tratado de ninguna forma como un tema baladí. Por el contrario, es precisamente en esta área en la que debes poner toda tu atención, si hubiera algún desencuentro, o incorrecta interpretación entre los especialistas en quienes confías y tu, podría desencadenar en un verdadero desastre; tu equipo de imprenta debe analizar uno a uno el contenido, y avisarte por escrito si existe algún error, que sólo tu puedes corregir, si hay entre los archivos, una imagen que no pueda ser procesada, o algún contenido que visto a sus ojos , carezca de sentido.

Hecha esta exhaustiva revisión y estando ambas partes plenamente de acuerdo, es entonces cuando con tu visto bueno, puede pasarse a la impresión, rotulación y el montaje de tu pedido. Una imprenta seria, responsable y comprometida, bajo ninguna circunstancia pasa por alto el análisis del contenido y mucho menos procede a imprimir y cortar un material sin tener la certeza en pantalla de que esta ante un trabajo factible de ponerse sobre el papel.

Podríamos concluir que este proceso de control de calidad depende tanto del cliente como del profesional, y de alguna manera así es. Sin embargo, los años de andadura y experiencia en este oficio, nos hacen afirmar sin temor a equivocarnos que la máxima responsabilidad está en manos de quienes viven de este negocio, son ellos, y únicamente en ellos quienes puedes certificar como expertos que un material recibido, esta plenamente en condiciones de trabajarse y dar un resultado plenamente satisfactorio para quien paga por un pedido de altura.