En el mundo de la impresión y de las creaciones impresas, existen varias opciones y tipos de encuadernación disponibles. Literalmente hay una alternativa distinta para cada necesidad, preferencia o gusto, por lo cual se puede recurrir con confianza a la encuadernación, si lo que se busca es proteger una serie de hojas impresas con vistosidad incluida, como es el caso de los libros y revistas.

La encuadernación es un recurso protector y llamativo, ampliamente utilizado para la presentación de obras literarias, revistas, trabajos académicos e investigaciones especializadas como tesis y disertaciones. Su utilidad resalta en su cualidad comprobada de añadir resistencia a impresiones de importancia con la posibilidad de agregar caracteres visuales y vistosos en el exterior de las mismas.

Los tipos de encuadernación se establecen básicamente tomando en cuenta dos factores elementales: el material utilizado como tapa o cobertor exterior y el método seleccionado para fijar y mantener las hojas impresas como una sola unidad sin que estas se despeguen ni se deterioren. Este par de componentes definen la encuadernación y la variación entre los mismos crea una serie de opciones.

Tipos de encuadernación según la cobertura exterior
Debido a que la encuadernación es una técnica bastante antigua y que muchos autores buscan enviar un mensaje extra de manera implícita, en el material utilizado para cubrir sus obras literarias, la diversidad de materiales que se pueden utilizar es bastante diversa.

Elementos como madera, metal, pieles de animales comunes o exóticos, telas sofisticadas e incluso la mezcla entre varios de estos, han sido algunas de las alternativas utilizadas a lo largo de la historia.

Sin embargo, es conveniente destacar los tipos de encuadernación más utilizados en la actualidad por sus propiedades positivas en calidad y economía.

Uno de los métodos preferidos por los clientes es la encuadernación rústica o de tapa blanda, la cual se trata de emplear una cartulina delgada y flexible en el exterior del libro o revista. Esta es una de las opciones más económicas.

Por otro lado está la encuadernación en tapa dura, conocida también como Cartoné, la cual describe un encuadernado con una cobertura exterior mucho más rígida y resistente. Evidentemente esta opción requiere de una inversión mayor, pero la misma se traduce en mayores cualidades de resistencia y durabilidad. Ideal para documentos importantes o libros costosos.

Encuadernación según el método para fijar las hojas
La opción más económica y por ende la más utilizada para fijar las hojas de un libro, trabajo escrito o revista es la de emplear cola o pegamento. Las hojas se adhieren al lomo de la cubierta como una sola unidad y así permiten la encuadernación.

Antes surgía el inconveniente de que las hojas se despegaban o soltaban, hasta la creación de la Cola Pur, la cual ofrece una durabilidad total y garantizada.

Otro de los métodos es la encuadernación cosida, la cual se basa precisamente en coser las hojas en grupos pequeños de quince impresiones en promedio, y unirlos a la parte interna de la tapa o lomo del libro con la ayuda de pegamento.

Esta alternativa es bastante utilizada aunque un poco más costosa que la utilización exclusiva de Cola Pur, por ejemplo.

Por último es importante resaltar la encuadernación anillada o Wire-O, como también se le conoce. Este método consiste en realizar perforaciones circulares en el extremo izquierdo de las hojas, resultando en unos huecos por los cuales se pasa un material resistente en forma de anillado, dejando fijadas las hojas y haciendo muy fácil su despegue en caso de requerirlo.

Por lo común, se utiliza alambre especial para este fin aunque también se ha realizado con plástico.